¿Qué es un Magnetar?
Un magnetar es una estrella de neutrones con un campo magnético casi incomprensible: entre 10^14 y 10^15 gauss, unas mil veces más intenso que el de un púlsar corriente y mil billones de veces el de la Tierra. Solo se conocen unas pocas decenas, y son los objetos magnéticamente más extremos del universo.
Con esas intensidades, el magnetismo deja de ser una fuerza sutil y empieza a reescribir la física. Los átomos se estiran en finos cigarros alineados con el campo; el propio vacío se vuelve birrefringente y desvía la luz de un modo que solo predice la electrodinámica cuántica. Un magnetar a la distancia de la Luna borraría todas las tarjetas de crédito de la Tierra y te arrancaría el hierro de la sangre.
El campo es también un lastre. Es lo bastante fuerte como para tensar la corteza rígida de la estrella hasta agrietarla en un terremoto estelar, que libera un estallido de rayos gamma y reconfigura las líneas de campo. Esos estallidos definen las dos clases observacionales: repetidores gamma suaves y púlsares anómalos de rayos X. La fulguración gigante de SGR 1806-20, en diciembre de 2004, liberó en un quinto de segundo más energía de la que el Sol emite en 250 000 años y comprimió físicamente la ionosfera terrestre desde 50 000 años luz.
Los magnetares se agotan deprisa en términos astronómicos. El campo frena con fuerza su rotación y los ralentiza hasta períodos de varios segundos en unos pocos miles de años, tras lo cual callan. En 2020 el magnetar SGR 1935+2154 emitió un estallido rápido de radio detectado desde nuestra propia galaxia: la primera prueba firme que vincula los magnetares con el misterio de los FRB.
