¿Qué es un Púlsar?
Un púlsar es una estrella de neutrones en rotación rápida y fuertemente magnetizada que dispara haces de radiación desde sus polos magnéticos. Como esos polos suelen estar inclinados respecto al eje de rotación, los haces barren el espacio como un faro, y si uno cruza la Tierra vemos un pulso de asombrosa regularidad.
El giro es heredado. Cuando un núcleo estelar colapsa desde algo del tamaño de la Tierra a una bola de 22 kilómetros, la conservación del momento angular multiplica su rotación por decenas de miles, igual que un patinador al recoger los brazos. Los púlsares conocidos van de unos pocos segundos por vuelta hasta PSR J1748-2446ad, que gira 716 veces por segundo: su ecuador se mueve a un cuarto de la velocidad de la luz.
Jocelyn Bell Burnell encontró el primero en 1967: una señal que se repetía cada 1,337 segundos, tan precisa que se catalogó medio en broma como LGM-1, por «little green men». La explicación natural resultó más extraña que la artificial. El intenso campo magnético, hasta un billón de veces el terrestre, arranca partículas cargadas de la superficie y las acelera a lo largo de las líneas de campo, produciendo haces muy colimados desde la radio hasta los rayos gamma.
Esa regularidad convierte a los púlsares en instrumentos. Los púlsares de milisegundos más rápidos rivalizan con los relojes atómicos en estabilidad a largo plazo y, vigilando una red de ellos por todo el cielo en busca de mínimos desfases correlacionados, los astrónomos detectaron en 2023 el fondo de ondas gravitacionales producido por fusiones de agujeros negros supermasivos. La temporización de púlsares dio además los primeros exoplanetas confirmados, en 1992, y la primera prueba indirecta de que existen las ondas gravitacionales.
