La energía solar espacial se libra de los límites que frenan a la solar de tierra: sin meteorología, sin caída de la noche, sin pérdidas atmosféricas. Dispuestos en cinturones que ciñen el planeta, los colectores forman un suministro orbital estable que alimenta la red de superficie mediante transmisión por microondas o láser.
Los cinturones se sitúan justo por encima de la capa de satélites y por debajo de las cortezas colectoras, un peldaño intermedio en el ascenso que va de las granjas solares dispersas a la captación planetaria casi total.
El modelo muestra dos cinturones de colectores inclinados rodeando el mundo en el peldaño orbital de la progresión de Tipo I.
Los cinturones solares orbitales son anillos de colectores solares espaciales que rodean un planeta por encima de la atmósfera. Captan luz solar de forma continua y transmiten la energía a la superficie, a salvo de la meteorología y de la noche.
En órbita los colectores miran al Sol casi todo el tiempo, sin nubes, sin noche ni absorción atmosférica, así que cada colector entrega mucha más energía que el mismo panel en tierra.