¿Qué es un Cuásar?
Un cuásar es un agujero negro supermasivo en pleno proceso de alimentación, rodeado por un disco de acreción tan caliente y luminoso que ahoga a todas las estrellas de su galaxia anfitriona. Los ejemplos más brillantes conocidos radian más de cien billones de veces la producción del Sol desde una región poco mayor que el Sistema Solar.
El motor es la gravedad, no la fusión. El gas que espirala hacia el agujero se comprime y se cizalla hasta que la fricción lo calienta a cientos de miles de grados, y la acreción convierte hasta cerca del 30 % de la masa entrante en radiación: un orden de magnitud más eficiente que la fusión nuclear que alimenta a las estrellas. El disco radia con ferocidad en el ultravioleta y los rayos X, y los campos magnéticos anclados en el disco interno lanzan dos chorros de plasma por los polos a casi la velocidad de la luz.
Se descubrieron por accidente. A principios de los años sesenta los astrónomos hallaron intensas radiofuentes que parecían estrellas corrientes pero con espectros que nadie sabía leer: de ahí «objeto cuasi estelar». En 1963 Maarten Schmidt comprendió que las líneas de 3C 273 eran hidrógeno común, enormemente desplazado al rojo. El objeto estaba a miles de millones de años luz, lo que significaba que era absurdamente brillante, lo que significaba que allí pasaba algo completamente nuevo.
Como son visibles en casi todo el universo observable, los cuásares son sondas cosmológicas. Los más lejanos conocidos se ven tal como eran menos de 700 millones de años después del Big Bang, albergando ya agujeros negros de mil millones de masas solares. El récord de potencia bruta lo tiene J0529-4351, identificado en 2024, que engulle el equivalente a un Sol cada día. Las fases de cuásar son breves: el objeto arde quizá de 10 a 100 millones de años, luego se acaba el combustible y la galaxia calla.
